Chocó – Amor a primera vibra

agosto 8, 2018

Chocó – Amor a primera vibra

Mi último viaje de surf me llevó a Termales, un pueblito del Chocó, en la costa del pacífico. Allí no solamente encontré olas, sino también un paisaje impresionante, gente muy querida, comida rica y una variedad indeterminada de actividades. Aunque ubicado a siquiera una hora de Medellín, llegar al Chocó parece como llegar a otro planeta, lejos de la bulla del otro mundo, nuestro mundo.

Cuando entré a mi nueva casa (temporal), más que sentirme como turista, me sentí como si estuviera con amigos de toda la vida. A partir de ese momento la pase al máximo, mucha diversión, buenas sesiones de surf, de pesca y de cocina con mis roomies y amigos del pueblo. Eso me hacía sentir como parte de su comunidad y me ense;o a comprender su cultura con profundidad. Caminamos juntos por la selva, observamos nacimiento de tortugas, jugamos volei playa, nadamos en los rios y cascadas, bailamos los ritmos latinos, estudiamos inglés y nos relajamos en nuestras hamacas. Fue un intercambio de conocimientos, de perspectivas y habilidades (deberían ver como manejo el machete ahora!). Cada uno en el pueblo tiene su propia historia y sus propios sueños y me siento muy afortunada de que compartieron varios de estos conmigo. Además conocí a Linsey, otro encuentro que enriqueció mi estadía en el Chocó. Cuando no exploramos las playas y pueblitos, pasamos mucho tiempo en el bonito Morro Terco, el lugar de nacimiento de Prana Pacifico. Acá disfrutamos de las vibras y vistas espectaculares e inspiradoras de este lugar mágico y me dejé consentir con delicias culinarias de Linsey (super adictivas!).

La vida en Termales es muy sencilla, pero eso no impide a la gente de extender su alegría, gentileza y sus buenas vibras como en ningún otro lugar y compartirlo con todas personas que pasan por el pueblo. Vivir con los Termaleños, en armonía perfecta con la Madre Tierra y el océano, me hizo realizar otra vez que uno no necesita mucho para vivir una vida cumplida (y sana). Lavé mi ropa en el río, me bañé con agua de las quebradas, pesqué, tumbé mis frutas, casi nunca me conecté al internet, y sin embargo…acá estoy, todavía viva, ósea: más viva que nunca. Aunque me tocó regresar al caos de la ciudad, sueño con este paraíso perfecto cada día, con coger mi tabla y correr unas olas, parchar con mis amigos y caminar por las playas bonitas. Sueño con apagar todos los sonidos que me rodean acá y perderme en el sonido único del océano y la selva. Chocó
regresaré pronto…

Artículo compartido por Lena Bartelt, querida amiga y surfista que de hecho regresará muy pronto!